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Monumento Natural Bosque Petrificado
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a forma de acceso más conveniente a este yacimiento paleontológico descubierto a principios de siglo es por la ruta nacional N°3, empalmando con la Ruta Provincial N°43, de ripio. Esta maravillosa reserva fosilizada reúne gigantescos troncos pétreos, que ofrecen un paisaje digno de admirar. Este bosque, que en alguna época estuvo cubierto de verde, surgió en condiciones climatológicas diferentes de las actuales. Al no existir la cordillera de los Andes, los vientos provenientes del Pacífico derramaban copiosas lluvias sobre la Patagonia de aquel entonces. Esto permitió el surgimiento de una exuberante vegetación, en su mayoría antecesores del actual pehuen araucaria, singular conífera sobreviviente de los más antiguos árboles que cubrieron el planeta. Pero un súbito cataclismo conmovió la tierra haciendo correr ríos de lava, elevando las montañas y oscureciendo la atmósfera con partículas volcánicas. Así fue como una densa lluvia de cenizas cubrió el bosque y un largo proceso de más de 1.400.000 años produjo su mineralización. Hoy los árboles yacen petrificados allí donde se erguían con vida. Algunos troncos, de 35 metros, corresponden a ejemplares que tenían cerca de 1.000 años cuando murieron bajo la ceniza. En la actualidad, se puede contemplar esos colosos, palpar su dureza granítica y admirar su imponencia. El ingreso al parque es gratuito, pero posee un estricto horario de visita, de 10:00 a 20:00. No se permite pernoctar dentro de la jurisdicción. Cerca de los bosques, circulando por la ruta provincial N° 49 se llega a la entrada de la estancia La Paloma, donde se puede acampar y comer asado de cordero.
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