Sevilla

En esta ciudad española, la presencia de los árabes por más de 500 años no pasa inadvertida. Los edificios, los monumentos, las plazas son una extraña mezcla de oriente y occidente, que convierten a Sevilla en un lugar de atracción para el turista como pocos. La catedral es tan increíble que recorrerla solamente hace a Sevilla merecedora de la visita del viajero. Pero, ¿cómo describirla? Cualquier cosa que se diga es poco. Aunque la frase que aparece en los capitulares (escrita por los autores de la monumental construcción) quizás sirva para dar una idea: “Fagamos un templo tal y tan grande que los que lo vieren acabado nos tengan por locos” (por eso, ¿qué mejor que la conocida descripción “es un edificio de locos”?). Es el templo más grande de España y el tercero en el mundo, después de la Basílica de San Pedro -en Roma- y la Catedral de San Pablo -en Londres-. El viajero tiene que conocerla. Sevilla también es famosa por una de sus manifestaciones folclóricas más arraigadas: las corridas de toros. En la Plaza de la Maestranza se da “cátedra” de este ritual, la tauromaquia (aunque no todos podamos entender aquello de torturar a un toro hasta matarlo como parte de un espectáculo…). Siempre es buen momento para conocer esta ciudad, pero la Semana Santa aquí es única. El grado de fervor de la fe cristiana que aflora en este tiempo es diferente al del resto del año, y quizás sea en Sevilla donde alcanza su máxima intensidad y expresividad. Tanto si se quiere conocer Oriente en Occidente como unir el pasado con el presente o recorrer la historia misma de la humanidad, el viajero no debe dejar de conocer Sevilla.

Catedral de Sevilla
Formada por la Iglesia Catedral de la diócesis de Sevilla -más sus dependencias- y la Parroquia del Sagrario, ocupa una manzana completa de la ciudad (una superficie total de 23.457 m2). El edificio es de estilo gótico y data de 1519, aunque su construcción comenzó en el año 1401. Tiene cinco naves y su acervo artístico es único: muestras de arte mudéjar, rejas platerescas, cobres, íconos, joyas, etc.

Informes: Av. de la Constitución, entre Fray Ceferino González y García de Viñesa.

La Giralda
Es una torre en ladrillo y piedra de 93 metros de altura. Su nombre viene de un remate en la punta, que gira movido por el viento. No sólo hay que contemplarlo desde afuera, sino también entrar y subir hasta la torre para tener una vista de la ciudad y del río Guadalquivir.

Informes: Av. de la Constitución, entre Fray Ceferino González y García de Viñesa

El Alcázar
Construido por los musulmanes en el año 1326, su arte mudéjar impresiona por los colores: azules, oros, rojos y verdes. En la planta principal están la capilla de los Reyes Católicos, el comedor (no perderse los tapices) y la sala de música. Entre las obras de arte que se pueden admirar, se cuentan azulejos policromos, herrajes, yeserías, cuadros y muebles de gran valor. También hay que conocer los jardines, mezcla de lo arábigo con lo renacentista, en los que el perfume de las flores y los sonidos de las fuentes son un espectáculo en sí mismo.

Informes: Miguel Mañara y Deán Miranda (en diagonal a la catedral).

Torre del Oro
Construida a principios del siglo XIII para controlar el paso del Guadalquivir, presenció más de un combate entre moros y cristianos. Su nombre viene del revestimiento en azulejos dorados que tuvo en el pasado. Actualmente, alberga un museo que depende del Ministerio de Marina.

Informes: Paseo del Alcalde Marqués de Contadero (cerca del Puente de San Telmo).

Plaza de la Maestranza
Más allá de los sangrientos “rituales” que acá se practican, esta plaza de toros sevillana es muy atractiva.

Informes: : Paseo Cristóbal Colón, entre Adriano y Antonia Díaz.

Museo Arqueológico
Data del siglo XIX y es uno de los museos más importantes del mundo en su género. Consta de 14 salas, en las que se guardan muchas piezas de gran valor arqueológico: prehistóricas, fenicias, romanas, etc.

Informes: Av. de Pizarro y Av. Rodríguez Caso.

La Plaza de España
Inaugurada para celebrar la Exposición Iberoamericana, su arquitectura es muy particular. Es una plaza semicircular, muy sevillana, que mira al Guadalquivir. Tiene unos mosaicos con alegorías que “cuentan” los hechos más importantes de cada provincia española.

Informes: se accede por la Av. de Isabel la Católica, que pasa por el interior del Parque de María Luisa

La universidad
El edificio data del siglo XVIII (aunque en un principio era una fábrica de tabaco) y, por su extensión, está entre los cuatro edificios más grandes de España.

Informes: Goyeneta y Compañía.

Los Palacios Sevillanos
El estilo sevillano tan particular es consecuencia de la unión de lo árabe y lo gótico, sintetizados en el arte mudéjar. Esto se puede ver en su esplendor en estos palacios.

Informes: Palacio de la Dueñas (María Coronel y Dueñas), Casa de la Condesa de Lebrija (Cuna y Rivero).

Ubicación