Queenstown

Ubicada en la Isla Sur que, junto con la Norte, componen Nueva Zelanda, Queenstown goza de un entorno natural envidiable: está a orillas del lago Wakatipu y tiene como telón de fondo la sierra Remarkables. Queenstown tiene una propuesta especial para cada estación: en verano, excursiones por el lago; en primavera, cabalgatas; en otoño, recorridas por la ciudad; y en invierno, esquí. Es ideal para quienes quieren tener algo que hacer en todo momento. Las sugerencias para el viajero que busca “sacarse el óxido” son muchas y una es más tentadora que la otra. Lo que se conoce como “Los Cuatro Terribles” es un cocktail de actividades que llevan la adrenalina a su máximo punto. Un vuelo en helicóptero, una excursión en una lancha a chorro, rafting en aguas turbulentas y bungy-jumping (saltar atado a una cuerda) son sus “ingredientes”. Claro que Queenstown también tiene un costado más tranquilo –aunque no por eso menos activo-. Sus grandes almacenes y negocios están abiertos hasta las 22.00, de lunes a domingo. La vida nocturna es una de las más animadas del país, con bares y restaurantes para todos los gustos.

Kiwi Magic
Ascendiendo 450 metros desde el centro de Queenstown se llega hasta una plataforma con vista panorámica del lago, las montañas y la ciudad. También encontrará una pantalla por donde se proyecta un corto: el Kiwi Magic, que al verlo, casi se puede sentir cómo es un viaje en helicóptero, en una lancha a chorro, en un biplano, trineo y balsa por los distintos paisajes de Nueva Zelanda.

Informes: Brecon Street.

TSS Earnslaw
Este vapor de 80 años es el último de los que queman carbón. Su restauración lo convirtió casi en un museo ambulante y ahora se lo utiliza para hacer cruceros de placer. Por las tardes hace una escala en Walter Peak, una granja en la que se hacen demostraciones de pastoreo a cargo de perros (los turistas reciben allí bebidas).

Informes: 4-14 Steamer Wharf (Fiordland Travel).

Ascensión en globo
Las salidas son al amanecer para aprovechar la calma del viento. Aunque esto signifique levantarse muy temprano, realmente vale la pena. Una vez en el cielo, la vista de las granjas, de los rebaños de ovejas, los Alpes del Sur y la costa del Pacífico es algo espectacular. Los vuelos duran una hora y al volver a tierra se sirve champagne (una tradición que se sigue en todo el mundo) y un rico desayuno.

Informes: Aoraki Balloon Safaris, Methven (tel. 03 302 8172).

Salto con cuerda
Si mirar desde un puente de varios metros de altura al viajero le da temor, tiene que probar tirarse con una cuerda atada a los pies: el famoso bungy-jumping. Eso mismo: saltar al vacío y quedar cabeza abajo. Este deporte, además de raro, es bastante reciente. Fue inventado por un neozelandés, A. J. Hackett, en 1988 y actualmente es una de las actividades más buscadas de la región. El nivel de seguridad es máximo. La reserva es imprescindible.

Informes: Shotover Street (tel. 0800105550, llamada gratuita).

Ubicación