Nueva Delhi

Delhi es la capital del país; está dividida en dos ciudades: “Antigua Delhi” y “Nueva Delhi”. La antigua es la capital de la India musulmana, fue construida entre los siglos XVII y XIX. Conserva una gran cantidad de hermosas mezquitas, formidables monumentos y fuertes. El caos y las congestiones humanas son habituales y un poco incómodos, pero la combinación con los coloridos y pintorescos bazares y mercados típicos nos muestra una característica de India y sus ciudades. Por el contrario, Nueva Delhi es una ciudad ordenada. Al construirla, los ingleses la planificaron para que todo fuera simétrico y tuviera una razón para estar en el lugar en el que está. Los imponentes edificios gubernamentales conjugan el más refinado estilo europeo del siglo XIX con algunos detalles de procedencia india. La ciudad de Delhi tuvo un pasado agitado. En su tierra se han levantado y caído gran cantidad de mandatarios de distintas culturas y religiones. Pasó del dominio de los Chauhans (antigua civilización india) al de los musulmanes (por más de seis siglos). En este período se sentaron las bases de lo que es hoy la Antigua Delhi. Luego, llegaron los colonos ingleses y se apoderaron de la ciudad. La convirtieron en un centro comercial de gran importancia para los europeos, pero no fue capital hasta 1911. Ese año se decidió construir la actual Nueva Delhi, con un grandioso estilo imperial y una planificación moderna. Una vez alcanzada la independencia, Delhi prosperó como capital, y en la última década su población aumentó un 50 %. Este boom demográfico generó un incremento de la polución, de las muchedumbres, de las congestiones del tráfico, y la escasez de hogares. La primera impresión de la ciudad será dudosamente agradable. Uno se sentirá intimidado y amenazado por la cantidad de gente, la polución y el caos. Sin embargo, Delhi depara muchos lugares de enorme interés y es una imagen viva y palpable de la historia del país; así que no se dejen desalentar y perseveren, que esta ciudad los cautivará.

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