Gstaad

Todo mortal merece la oportunidad de sentirse importante, aunque sea por un día. Para eso existe Gstaad. El nombre “ciudad” puede ser mucho para ella, por eso se la conoce como un resort. No tiene puntos turísticos para ofrecer a los viajeros, aunque sí la posibilidad de almorzar codo a codo con alguna celebridad que esté de vacaciones. Pareciera que se turnaran cada año para mantener a esta ciudad en la posición de “niña mimada” en que, con sus escapadas anuales, la han convertido. Sus visitantes varían entre estrellas de Hollywood, reyes, princesas y príncipes, y personas ricas de todo el mundo. Es un lugar – ¿cómo decirlo? – para gente como uno. Claro que “algo” tiene que tener para que toda esa gente se dé cita año tras año en el mismo lugar. La razón está en sus pistas de esquí. El terreno es excelente para practicar ese deporte (las variaciones en la pendiente lo hacen apto para todos los gustos); además, se ve favorecido por los casi 60 medios de elevación con los que cuenta. Un consejo: este resort es el ejemplo más claro del dicho “se mira y no se toca”; aunque en este caso sería no se compra. ¡Cualquier cosa puede llegar a costar el triple de lo normal!

Ubicación